Planta del belén.
Técnicamente se conoce como planta a la visión de un cuerpo o volumen visto desde arriba, es lo que cinematográficamente llamamos «vista de pájaro». Cada planta se adaptará al espacio o lugar disponible para montar el belén. Podemos tener varias posibilidades:
- Planta alargada. Es la más utilizada. Tiene la ventaja de que puede ser visto por mucha gente a la vez debido a su amplitud horizontal.

- Planta en profundidad. Este tipo de planta es idónea para espacios estrechos pero profundos. Al contrario que el anterior, es poca gente la que puede verlo a la vez.

Planta central. Se necesita un espacio grande y tiene la ventaja de que se puede ver el belén por las cuatro caras. Los espectadores van rodeando el belén. Este es el espacio ideal para cuando se espera recibir muchas visitas. Pero tiene el inconveniente de que no puede colocarse el celaje al estar retirado de la pared.

- Planta en L. Es idóneo si se pretende conseguir efecto de profundidad. Respecto a la planta alargada tiene el inconveniente de que puede verlo menos gente a la vez.

Perfil del belén.
La altura de la base del conjunto conviene situarla a unos 130 cm. del suelo, con ello la aproximamos a la altura de la vista del espectador y, así podremos conseguir que se sienta la sensación de estar más integrado en el paisaje. Quizá haya que poner algún banco o taburete para que los niños lleguen más cómodos a verlo.
Si en nuestro belén planteamos un nivel creciente hacia el fondo, es decir, más alto cuanto más atrás, podemos dar mayor sensación de lejanía recortando la pendiente de las montañas en la parte que no se ve. La ilusión óptica nos hará creer que las montañas tienen la misma inclinación en la parte posterior, lo que supondría mayor distancia real, pero que en realidad no existe.
Es conveniente dejar cierta separación entre las montañas más lejanas y el celaje para dar mayor sensación de inmensidad del cielo y de lejanía.

