El Belén de 2019

En el mes de febrero un grupo de personas nos ponemos en contacto a través de la Universidad Popular de Membrilla con la idea de participar en un taller de belenismo. El proyecto era bien sencillo, construir un belén artesanal que pudieran disfrutar todos los vecinos de Membrilla y foráneos que nos quieran visitar.

Desde el mes de febrero hasta hoy hemos pasado por tres fases. Iniciamos nuestra andadura en un aula del Centro Cultural de San León. Las primeras decisiones que tomamos fueron el tipo y tamaño de las figuras, las escenas que queríamos representar, el lugar donde montar el Belén, las técnicas a emplear…

Nos pusimos a trabajar con mucho entusiasmo y, enseguida nos dimos cuenta de que el aula se nos quedaba pequeña. Lo primero que construimos fueron el pesebre y la montaña donde iría el palacio-fortaleza de Herodes. Los materiales que utilizamos fueron corcho de porexpan, cola y escayola. Mientras el Ayuntamiento nos buscaba un nuevo lugar más amplio, algunos miembros del grupo nos acercamos a Alcalá de Henares a aprender algunas técnicas de belenismo organizadas por la Asociación Complutense de Belenistas. También bajamos a Lucena (Córdoba) a comprar las figuras que representarían las escenas más importantes del belén. Éstas son de barro lienzado. Hemos de agradecer al Ayuntamiento y a la Universidad Popular en la colaboración humana y económica en el desarrollo de este proyecto.

La segunda fase la empezamos en Semana Santa en un nuevo emplazamiento: una de las aulas que tiene la Escuela Taller en la Calle Ramón y Cajal esquina con la Calle Nueva. Aquí es donde hemos pasado la mayor parte del tiempo y donde hemos construido y perfilado las escenas del Belén: el Palacio de Herodes, la Anunciación a la Virgen, la Posada y la Anunciación a los Pastores. También hemos construido dos calles del pueblo de Belén, árboles, palmeras, una fuente… Aquí también hemos empleado, además del porexpan y la escayola, poliuretano para moldear las grutas, pinturas plásticas, tintes, arena y tierras.

La tercera y última fase se ha concentrado durante todo el mes de noviembre en la Sala Capitular de la Parroquia de la localidad. Tenemos que agradecer al sacerdote D. Raúl que nos ha facilitado el emplazamiento. Ha sido la fase más breve, pero al mismo tiempo la más intensa. Nivelación del suelo con palets y tablas, montaje del armazón, colocación del celaje, traslado de las escenas, diseño del belén, construcción de las montañas, el paisajismo, el río, instalación eléctrica, embutimiento de figuras, detalles…

El resultado ha sido un belén que ocupa 18 metros cuadrados con un total de 51 figuras en tres dimensiones. Las figuras del primer plano tienen entre 17 y 25 centímetros. Las del segundo plano entre los 10 y 12 centímetros. En el tercer plano van figuras de 5 a 8 centímetros. Además hemos distribuido animales, enseres, …

Todo este trabajo lo hemos hecho con mucha ilusión y no hubiera sido posible sin el empeño de este gran equipo humano. Durante todo este largo proceso hemos aprendido una serie de valores y, no solamente, algunas de las técnicas del belenismo que, sin duda, debemos seguir aprendiendo. Por ello, queremos resaltar, como dice el Santo Padre Francisco en la Carta Apostólica Admirabile signum, sobre el significado y el valor del Belén que no perdamos la hermosa tradición de preparar el belén con sencillez y alegría.

El proyecto ha sido posible gracias a una serie de valores como:

  • El respeto. Todos somos diferentes y cada uno de nosotros íbamos aportando nuestras ideas, gustos, etc. Pero cuando se hace desde el respeto se genera un ambiente de comunicación y paz.
  • La empatía. «Trata a los demás como te gustaría que te trataran a tí». Este valor no lo tenemos que perder de vista.
  • Responsabilidad. El grupo ha funcionado con un alto nivel de compromiso y honestidad.

A continuación pasamos a exponer el itinerario que tiene nuestro Belén:

LA FUENTE DE MARÍA

La fuente de María era antiguamente conocida como Guihom. Se trata de una fuente de Nazaret a la cual acuden las mujeres y los niños para acarrear agua, con los típicos cántaros.

La mujer en aquella época debía solicitar el permiso del marido para realizar prácticamente cualquier actividad. Entre las tareas cotidianas que una mujer tenía que realizar, se encontraba la de proveerse de agua. Para ello acudía a las fuentes comunales, donde llenaba sus cántaros. Tal era el motivo por el que la fuente, al igual que el pozo y el lavadero, constituían los únicos lugares donde ellas podían acudir libremente, sin necesidad de pedir permiso a su marido.

NAZARET

Nazaret constituye el primer gran escenario del belén, pues en él vivían María y José. Nazaret era un pueblo enclavado en una escarpada montaña; caracterizado por sus casas blancas, cuadradas, adornadas con celosías y construidas con piedra y revoque. En aquella época tenía unos 120 habitantes, y aproximadamente 30 casas. Era un humilde pueblo ignorado por los hombres, y sin embargo fue el elegido por Dios para comenzar la historia de Jesús.

LA ANUNCIACIÓN A LA VIRGEN

Dios envía al Arcángel Gabriel (enviado de Dios) a la casa de María en el pequeño pueblo de Nazaret. El Ángel le anuncia que su concepción será obra del Espíritu Santo, y que ella dará a luz a un Niño de nombre Jesús, que salvará a su pueblo del pecado, y que reinará por siempre en la casa de David; y que no tendrá fin su reino. María acepta la palabra del Ángel. Fue así como la Virgen supo que tendría un Hijo de origen divino, que sería el Mesías.

PIDIENDO POSADA

En virtud del edicto del César Augusto, los soldados romanos recorrían Palestina anunciando que todo judío debía empadronarse en el lugar de donde era originario.

José, que ya estaba casado con María, pertenecía a la familia de David. Por ello, tuvo que abandonar Nazaret y dirigirse a Belén para empadronarse.

Esta escena muestra el momento en que María y José llegan a Belén. Pero debido al censo, el pueblo está lleno de gente. Muchos otros viajeros han llegado antes que ellos, y no hay espacio en la posada. Así que no les queda más remedio que pasar la noche en un establo.

BELÉN

Su nombre completo era Belén Efratá. Belén significa “casa de pan”; y el vocablo Efratá, significa “fecunda”. La profecía de Miqueas anunciaba que de Belén Efratá, habría de salir aquel que había de dominar a Israel, profetizando el nacimiento de Jesús, el Mesías.

Belén debía su relevancia a su proximidad a Jerusalén. Cuando la Ciudad Santa recibía más gentes de las habituales, gran cantidad de judíos acudían a localidades cercanas para encontrar posada donde poder pasar la noche. Tal era el caso de Belén.

Su población superaba los 300 habitantes. La mayor parte de sus casas estaban construidas, al igual que las de Jerusalén, con piedra blanca hierosolimitana.

EL MISTERIO

El Niño Jesús ha nacido y está recostado en un pesebre (recipiente donde se pone de comer a los animales), que le sirve de cuna improvisada. Está envuelto en pañales porque hace mucho frío. En estas condiciones de extrema pobreza ocurrió todo, ¡Y es el Hijo de Dios! De momento pasa desapercibido en la tierra, pero todo el cielo lo sabe.

A su lado está su Madre la Virgen María y San José: La Sagrada Familia. Este es el motivo central del Belén, cuya representación nos mueve a la contemplación del gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

LOS REYES MAGOS

No fueron reyes en sentido estricto sino mas bien “magos” o “sabios” orientales versados en la ciencia de la astrología, que era una ciencia adivinatoria basada en el principio de que la vida de los hombres se desarrollaba bajo la influencia de los astros. Dios se sirvió de esta circunstancia y movió el espíritu de estos buenos hombres para anunciarles, mediante una estrella singular, el acontecimiento más importante de la historia: La venida del Hijo de Dios al mundo.

Ellos, guiados por la estrella, arribaron a Jerusalén, donde reinaba Herodes. Preguntaron con sencillez acerca de dónde, según las escrituras, había de nacer el Mesías. “En Belén de Judá” le respondieron los expertos consultados por Herodes que conocían la profecía de Miqueas.

Se marcharon satisfechos y se alegraron al ver de nuevo la estrella que los condujo hasta Belén. Encontraron al Niño Dios y le ofrecieron oro, por ser rey; incienso, por ser Dios; y mirra, por ser hombre.

EL PALACIO DE HERODES

Herodes vivía en su palacio, en la parte alta de Jerusalén. No era judío, pero logró mediante acuerdos con la autoridad romana, ser nombrado rey de los judíos. Recibió el nombre de “El Grande” porque realizó imponentes edificaciones, entre las que destacaba la reconstrucción del templo de Jerusalén que había sido destruido por el general romano Pompeyo en el año 63 antes de Cristo.

Nunca tuvo el templo tanto esplendor como el que le dio Herodes el Grande: era dos veces más alto que el de Salomón, y algunas de sus partes rematadas con oro deslumbraban con la luz del sol. Es el templo que conoció Jesús; aunque años más tarde, en el 70 de nuestra era, sería de nuevo destruido por el ejército romano.

LA ANUNCIACIÓN A LOS PASTORES

Dios quiso comunicar directamente la noticia del nacimiento de Jesús, aparte de a los Reyes Magos, a unos pastores que estaban velando al raso cerca de sus rebaños. Para ello les envió un Ángel que, en medio de la noche les dijo: “Os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: hallareis un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.